Fue en ese vínculo, simple y profundo, donde nació la inspiración para crear un lugar especial. Un espacio donde los lazos familiares se fortalecen, donde la mesa une y la buena comida convoca. Así, AMAR no solo es la fusión de sus nombres —Agustina y Martina— sino también el reflejo de un propósito: amar lo simple, lo cercano y lo compartido.
En AMAR celebramos la calidez del hogar con una carta pensada para todos: sabrosa, familiar y honesta. Rescatamos lo mejor de la cocina, con ingredientes frescos, recetas con historia y sabores que nos hacen volver.
Nuestro restaurante está hecho para recibirte con los brazos abiertos: terrazas al aire libre, mesas que invitan a quedarse, y una atmósfera relajada donde grandes y chicos disfrutan por igual.
Porque al final del día, lo más importante es eso: estar juntos, compartir, y amar.